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Comenzaron poco a poco y sin hacer ruido como algo exótico, peculiar y exclusivo. Ahora los cascos abatibles son legión y rara es la marca que no cuenta con uno en su catálogo. Los cascos abatibles ofrecen la solución más cercana a la perfección a aquellos que necesitan respirar y no lo consiguen con un mentón frente a su boca cada vez que quieren parar a repostar, comprar el periódico sin tener que quitártelo o simplemente aguardar a que el semáforo se ponga en verde.
Lo que es un grave error es si quien sufre de esta particular «claustrofobia» pretende circular en moto con la cara al descubierto. Las consecuencias pueden ser fatales... a no ser que te importe poco alimentarte a base de sopas el resto de tu vida.
Una cosa que tienes que tener claro es que un casco abatible pesa más que un integral al uso. Es lógico. Un mayor número de piezas conlleva el incremento en gramos, mientras que las ranuras que unen ambas partes del casco también pueden regalarte filtraciones de aire y frío en invierno. Algo que puede sumarse a un ajuste incorrecto de la pantalla en su cierre. Resulta curioso pero así es, y es que desde los inicios de este tipo de casco, el abatible siempre se ha identificado con los pilotos más ruteros, cuando en realidad el peso en la mayoría de los casos y esas ranuras por las que se cuela el aire se vuelven en contra nuestra en largos trayectos.
A cambio te da la libertad de poder levantar el mentón para preguntar una dirección, llenar el depósito de gasolina sin tener que quitarte el casco o revisar la presion d elas llantas sin que se nos caiga tras dejarlo en el asiento, son sólo parte de las ventajas que aporta. La cuestión es, como siempre, valorar entre pros y contras al elegir uno u otro.
Sube el mentón antes de ponértelo y comprueba cómo te ajusta, sin molestias en la frente o en la cara, ni por supuesto entorpecimiento de visión. Y ya sabes: da la cara con libertad... pero nunca en marcha.
A tener en cuenta
- No te recomendamos circular con el mentón levantado. La salud de tu cara, dentadura incluida, está en juego…
- Una diferencia clave entre un buen producto y otro más básico la encontramos en la suavidad mostrada por el mecanismo de apertura y cierre. Evita brusquedades o sonidos que se amplifican con tu cabeza dentro del casco…
- Lo ideal es poder actuar sobre el mecanismo con un solo dedo. Debes acceder al pulsador fácilmente incluso con guantes, casi sin buscarlo. Si el mando es pequeño o queda demasiado escondido… mal asunto.
- Los modelos que incluyen gafas internas deben ofrecer unas dimensiones generosas o, al menos, lo suficiente para no entorpecer la visión en la zona frontal e inferior. Tampoco debe rozar en la nariz.
Tomado de motociclismo.es
Concluyendo con este articulo les traemos la nueva linea de cascos Caberg abatibles.

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